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Nunca

El sábado fui a un entierro. Era el papá de unos amigos y me puse a pensar… ?cómo podría yo enfrentar la pérdida de mi papá?

Aquí: la respuesta.

Nunca seré lo suficientemente grande como para perder a mi papá.

Nunca tan grande como para no necesitar sus consejos.

Nunca tan grande como para dejar de tomar su mano.

Nunca tan grande como para no necesitar sus palabras de cariño.

Nunca demasiado grande para ver su sonrisa todos los días.

Nunca demasiado grande para necesitar su sabiduría.

Nunca seré lo suficientemente grande como para perder a mi papá.

Efesios 5:19,20

“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”                         Efesios 5:19, 20

El otro día mientras leía este versículo me di cuenta que hay una relación entre las acciones que se encuentran en estos versículos.

– entre vosotros (hablar)

– en vuestros corazones (alabar)

– a Dios (dar gracias)

Cada una de estas acciones tiene como resultado el siguiente.

Primero, debemos darle gracias a Dios por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto llevará a que en nuestros corazones cantemos y le alabemos. El resultado natural de eso es que entre nosotros hablemos con salmos, himnos y cánticos espirituales.

El efecto también funciona al revés. Si entre nosotros hablamos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cuando estemos sólos vamos a alabar a Dios en nuestros corazónes y eso terminará en agradecimiento a Dios.

Esto quiere decir que vamos a pasarnos la vida cantando? No creo, a menos de que te guste cantar muchísimo, y eso está bien. 🙂 Pero, el punto es tener una actitud de alegría. Si hablamos de lo bueno que ha sido Dios con nosotros, eso nos hara alabar y agradecerle en privado. Si le alabamos y le agradecemos en privado, sólo es natural que hablemos de lo que agradecemos con otros porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Así que, empieza a expresar el gozo de tu salvación por un lado o por el otro y verás que afectará toda tu vida para bien.

Una carta a mi héroe

Usted se ha visto como yo le veo?  Lo dudo.

Porque yo le veo a usted en sus momentos de triunfo – cuando se controla en un instante de desespero, cuando con paciencia explica un concepto por enésima vez, cuando toma lo poco que posee y se lo da a alguien más.

Yo le veo a usted,  no el momento de debilidad que lamenta por toda la vida, ni el hacer un gesto de impaciencia ante la espera, ni el dar sin querer.

Sé que usted ha vivido esos momentos. Pero esos no son los momentos que veo. Le veo a usted.

Yo le veo, y en usted, con todas sus fallas y sus debilidades, veo un sincero deseo de seguir en los pasos de Cristo. Y ese deseo es lo que me inspira a mí a seguirle a usted.

Guarda tu corazón…

 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

Cuando estaba en el kinder, mi mamá un día me contó que en el corazón yo tenía un trono. Y el que debía estar en ese trono era Jesucristo. Pero cuando me portaba mal era porque yo le había dado un empujón y me había sentado allí. Bueno, yo me sentía terrible por jamás haberle hecho eso!

En la conferencia de Ixtapa, David Alves leyó este versículo y me llamó la atención porque era el versículo lema de este año escolar para mis hermanos. Dijo que el corazón es el centro de control de nuestra vida. El ministerio que dio sobre este versículo me impactó más que nada porque muchas veces ni nos damos cuenta que estamos tomando el control nosotros, que hemos quitado a Cristo del trono de nuestro corazón.

Cuando estamos en el local o leyendo nuestra Biblia no es difícil recordar que Cristo debe tener el control. Pero, cuando estamos en la escuela, o trabajando, o chateando, o en el Face, o en el camión, o en YouTube… todavía recordamos que Cristo es el que debe estar en el trono? En esos casos, a veces se nos olvida y le damos un empujón a Cristo para sentarnos en el trono nosotros.

Quién estuvo en el trono de tu corazón ayer? Quién estará en el trono hoy? Y mañana?

Tu Fidelidad

En estos días he estado disfrutando mucho de este himno, porque estoy descubriendo la verdad del coro otra vez. Dios es fiel. Trabaja cuando no lo vemos, obra sin darnos cuenta nosotros y de repente sale él con todas sus bendiciones que él estaba arreglando mientras nosotros nos quejábamos!

Es tu fidelidad tan grande, oh Padre;

Tú dices la verdad, descanso allí.

Tu luz rodea mi senda en el mundo,

tu voz me anima, mi fuerza es en  Ti.

Oh qué fidelidad! Oh qué fidelidad!

Nunca me canso de darte loor. 

Cada mañana es nueva tu gracia;

inalterable es tu gran amor.

En tu presencia, oh Dios, hay gran descanso,

dulce consolación, perfecta paz.

Al ver las glorias de Cristo el Señor

le hemos de celebrar siempre jamás.

Oh qué fidelidad! Oh qué fidelidad!

Nunca me canso de darte loor. 

Cada mañana es nueva tu gracia;

inalterable es tu gran amor.