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Si Dios te pide…

Hoy les tengo un poema que escribí el jueves pasado. Antes de escribirlo aquí quiero aclarar algo: el tema del poema es la obediencia. Si Dios te está llamando a predicar, o a irte a algún lugar, por favor, vé! El punto es que obedezcas.

 

Si estás dispuesto a servir

y Dios te pide esperar;

si estás dispuesto a ir

y Dios te pide quedar;

si estás dispuesto a predicar

y Dios te pide orar;

si estás dispuesto a morir 

y Dios te pide vivir,

?lo harás?

Efesios 5:19,20

“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”                         Efesios 5:19, 20

El otro día mientras leía este versículo me di cuenta que hay una relación entre las acciones que se encuentran en estos versículos.

– entre vosotros (hablar)

– en vuestros corazones (alabar)

– a Dios (dar gracias)

Cada una de estas acciones tiene como resultado el siguiente.

Primero, debemos darle gracias a Dios por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto llevará a que en nuestros corazones cantemos y le alabemos. El resultado natural de eso es que entre nosotros hablemos con salmos, himnos y cánticos espirituales.

El efecto también funciona al revés. Si entre nosotros hablamos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cuando estemos sólos vamos a alabar a Dios en nuestros corazónes y eso terminará en agradecimiento a Dios.

Esto quiere decir que vamos a pasarnos la vida cantando? No creo, a menos de que te guste cantar muchísimo, y eso está bien. 🙂 Pero, el punto es tener una actitud de alegría. Si hablamos de lo bueno que ha sido Dios con nosotros, eso nos hara alabar y agradecerle en privado. Si le alabamos y le agradecemos en privado, sólo es natural que hablemos de lo que agradecemos con otros porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Así que, empieza a expresar el gozo de tu salvación por un lado o por el otro y verás que afectará toda tu vida para bien.

Una carta a mi héroe

Usted se ha visto como yo le veo?  Lo dudo.

Porque yo le veo a usted en sus momentos de triunfo – cuando se controla en un instante de desespero, cuando con paciencia explica un concepto por enésima vez, cuando toma lo poco que posee y se lo da a alguien más.

Yo le veo a usted,  no el momento de debilidad que lamenta por toda la vida, ni el hacer un gesto de impaciencia ante la espera, ni el dar sin querer.

Sé que usted ha vivido esos momentos. Pero esos no son los momentos que veo. Le veo a usted.

Yo le veo, y en usted, con todas sus fallas y sus debilidades, veo un sincero deseo de seguir en los pasos de Cristo. Y ese deseo es lo que me inspira a mí a seguirle a usted.

Guarda tu corazón…

 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

Cuando estaba en el kinder, mi mamá un día me contó que en el corazón yo tenía un trono. Y el que debía estar en ese trono era Jesucristo. Pero cuando me portaba mal era porque yo le había dado un empujón y me había sentado allí. Bueno, yo me sentía terrible por jamás haberle hecho eso!

En la conferencia de Ixtapa, David Alves leyó este versículo y me llamó la atención porque era el versículo lema de este año escolar para mis hermanos. Dijo que el corazón es el centro de control de nuestra vida. El ministerio que dio sobre este versículo me impactó más que nada porque muchas veces ni nos damos cuenta que estamos tomando el control nosotros, que hemos quitado a Cristo del trono de nuestro corazón.

Cuando estamos en el local o leyendo nuestra Biblia no es difícil recordar que Cristo debe tener el control. Pero, cuando estamos en la escuela, o trabajando, o chateando, o en el Face, o en el camión, o en YouTube… todavía recordamos que Cristo es el que debe estar en el trono? En esos casos, a veces se nos olvida y le damos un empujón a Cristo para sentarnos en el trono nosotros.

Quién estuvo en el trono de tu corazón ayer? Quién estará en el trono hoy? Y mañana?

Felipe

En las próximas semanas me gustaría compartir algunas de las cosas que aprendí en las conferencias de Galvantepec e Ixtapa.

Aquí, de la conferencia de Ixtapa.

En Hechos 8 se encuentran dos historias sobre Felipe, pero la que más se conoce es la segunda.

En la primera historia, Felipe predica el evangelio y muchos se convierten. Entre ellos un Simón, famoso por sus ‘ milagros’. Simón se bautiza y sigue a Felipe hasta que llegaron Pedro y Juan. Pedro se dio cuenta de que Simón realmente no era salvo y cuando quiso comprar el Espíritu Santo lo regañó. Imagínate la tristeza y pena que le ha de haber dado a Felipe.

Una persona conocida que había dicho ser salvo y él lo había bautizado, sólo para que después el apóstol Pedro le dijera que no lo era. Si yo estuviera en esa posición estaría molesta, triste, apenada y me sentiría como una novata ignorante. Y cuando el Espíritu Santo me quisiera guiar a otra obra, dudo que lo seguiría porque estaría demasiado ocupada sintiéndome tonta.

Pero cuando el Espíritu Santo le dijo a Felipe que fuera al desierto a encontrar al etíope él obedeció. Y esa es la historia que hizo famoso a Felipe.

Así que, quisiera animarte con esto: vas a fallar, te van a engañar y vas a cometer errores penosos pero Dios aún te quiere usar, tiene grandes propósitos para ti. Debes estar dispuesto a seguirle a Dios, y si te caes, a levantarte para seguir siguiéndolo.