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Efesios 5:19,20

“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”                         Efesios 5:19, 20

El otro día mientras leía este versículo me di cuenta que hay una relación entre las acciones que se encuentran en estos versículos.

– entre vosotros (hablar)

– en vuestros corazones (alabar)

– a Dios (dar gracias)

Cada una de estas acciones tiene como resultado el siguiente.

Primero, debemos darle gracias a Dios por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto llevará a que en nuestros corazones cantemos y le alabemos. El resultado natural de eso es que entre nosotros hablemos con salmos, himnos y cánticos espirituales.

El efecto también funciona al revés. Si entre nosotros hablamos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cuando estemos sólos vamos a alabar a Dios en nuestros corazónes y eso terminará en agradecimiento a Dios.

Esto quiere decir que vamos a pasarnos la vida cantando? No creo, a menos de que te guste cantar muchísimo, y eso está bien. 🙂 Pero, el punto es tener una actitud de alegría. Si hablamos de lo bueno que ha sido Dios con nosotros, eso nos hara alabar y agradecerle en privado. Si le alabamos y le agradecemos en privado, sólo es natural que hablemos de lo que agradecemos con otros porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Así que, empieza a expresar el gozo de tu salvación por un lado o por el otro y verás que afectará toda tu vida para bien.

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Aquel

Un versículo que me animó muchísimo este fin de semana fue este: “…Aquel que es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…”. Se encuentra en Efesios 3:20 y obviamente es parte de una oración mucho más larga que se refiere a otra cosa. Pero esta parte de lo que está diciendo el escritor fue lo que me llamó la atención.

Cuando le estás pidiendo algo a Dios es tan fácil desanimarte porque piensas que Dios no te está respondiendo. Pero debemos recordar esto: (no están en orden de importancia):

#1. Mi horario no es el horario de Dios.

#2. Dios puede ya estar obrando para que se cumpla mi deseo, pero sin poder verlo yo.

#3. Dios sí lo puede hacer.

#4. Dios quiere lo mejor para mí.

Así que, amigos, no se desanimen al pedirle a Dios por el deseo que él mismo te ha dado.

” Aquel… es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. “