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Felipe

En las próximas semanas me gustaría compartir algunas de las cosas que aprendí en las conferencias de Galvantepec e Ixtapa.

Aquí, de la conferencia de Ixtapa.

En Hechos 8 se encuentran dos historias sobre Felipe, pero la que más se conoce es la segunda.

En la primera historia, Felipe predica el evangelio y muchos se convierten. Entre ellos un Simón, famoso por sus ‘ milagros’. Simón se bautiza y sigue a Felipe hasta que llegaron Pedro y Juan. Pedro se dio cuenta de que Simón realmente no era salvo y cuando quiso comprar el Espíritu Santo lo regañó. Imagínate la tristeza y pena que le ha de haber dado a Felipe.

Una persona conocida que había dicho ser salvo y él lo había bautizado, sólo para que después el apóstol Pedro le dijera que no lo era. Si yo estuviera en esa posición estaría molesta, triste, apenada y me sentiría como una novata ignorante. Y cuando el Espíritu Santo me quisiera guiar a otra obra, dudo que lo seguiría porque estaría demasiado ocupada sintiéndome tonta.

Pero cuando el Espíritu Santo le dijo a Felipe que fuera al desierto a encontrar al etíope él obedeció. Y esa es la historia que hizo famoso a Felipe.

Así que, quisiera animarte con esto: vas a fallar, te van a engañar y vas a cometer errores penosos pero Dios aún te quiere usar, tiene grandes propósitos para ti. Debes estar dispuesto a seguirle a Dios, y si te caes, a levantarte para seguir siguiéndolo.

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Volver a Egipto

Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto… Hechos 7: 38, 39.

Como ustedes saben, Egipto en la Biblia representa el mundo y el martes pasado cuando leímos este versículo en el estudio bíblico noté esta frase como nunca antes: “y en sus corazones se volvieron a Egipto”.

Allí en el desierto estaba un montón de gente que viajaba a la tierra prometida. Cierto, su vida era difícil en ese momento, pero todo mundo sabía que iban a la tierra que fluía leche y miel. Dios había provisto todo lo que necesitaban – y aun más – de una manera maravillosa. Dios estaba cumpliendo su promesa hecha años antes y les había rescatado de una vida terrible. Con todo eso, cuando iban en camino a la tierra prometida, sus corazones se volvieron a Egipto. Tenían un pasado terrible, un futuro maravilloso y sus corazones se volvieron a Egipto.

Esto me hizo preguntarme yo si mi corazón se había vuelto a Egipto. Yo también fui redimida de una manera maravillosa. Dios provee todo lo que necesito y más. Dios siempre escucha mis oraciones y nunca estoy sola. Tengo un pasado pecaminoso y un futuro asombroso por delante, y mi corazón se vuelve a Egipto.

Por qué? Cómo es posible que las series de televisión que abiertamente aprueban lo que Dios llama pecado me llamen la atención y tomen mi tiempo? Cómo es posible que la forma en que se viste el mundo me llame la atención si Dios ha dicho que no quiere que me vista de una manera ostentosa? (Y los hombres también pueden ser ostentosos. Yo he visto unos peinados que… ) Cómo es posible que yo recuerde con nostalgia mis actividades en ‘Egipto’ cuando sólo me dejaban vacía? Cómo puedo extrañar mis ídolos muertos (algún cantante, el trabajo, algún amor platónico, los videojuegos, algún deporte, etc.) cuando  fui llamada a servir al único Dios vivo y verdadero? Cómo es posible ver al mundo desde mi ‘desierto’ y creer que allá me iba mejor, si servía a un amo cruel e implacable, teniendo ahora un amo tan generoso, paciente, bondadoso y misericordioso?

Amigos, no dejemos que nuestros corazones extrañen a Egipto. Por más que nuestra vida hoy parezca desierto, salimos de una esclavitud enjoyada de falsedades para tener vida y tenerla en abundancia.  (Juan 10:10)


Los Saduceos y los Apóstoles

Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.  Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Hechos 5: 17-21

A ver, los líderes religiosos agarran a los predicadores y los meten a la cárcel – a la cárcel. Pasan una noche fea y desagradable allí, y un ángel los saca. Luego, les dice que por favor regresen al templo a predicar.

Piénsalo.

Piénsalo.

?Qué hicieron? !Fácil! Regresaron al templo a predicar. Sí. Porque Dios les dijo, y no les importaba que los hecharan a la cárcel. Ellos obedecieron. La obediencia a Dios era su vida.

En mi vida, ?es normal obedecer? ?Obedezco cómo, cuándo y dónde se me manda? Ellos obedecieron hasta el punto de sacrificar sus vidas. ?Hasta qué punto estoy dispuesta a sacrificar yo? ?Hasta qué punto estoy dispuesta a obedecer?

 

40 años

Esta mañana estaba leyendo Hechos 4 donde se encuentra la historia de Juan y Pedro cuando van al templo a orar, se encuentran con un cojo en la puerta “Hermosa” y le sanan en vez de darle dinero. El final de la historia me llamó la atención. “porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.”

Imagínate la primera vez que este hombre llegó cojo al templo. Quizás él y sus papás hayan pasado años pidiendo que Dios lo sanara. De seguro él lo pidió vez tras vez. Pero Dios nunca lo hizo. El hombre perdió la esperanza. Llegó al punto de ya no pedir ser sanado, sino sólo unas cuantas monedas. Y años después… Dios le sanó.

Porqué tuvo que esperar tantos años? Para nosotros la respuesta es obvia, pero seguramente él y su familia pasaron años preguntándose eso. El versículo 22 nos dice que todos se maravillaban, glorificaban a Dios especialmente por que él tenía más de 40 años cuando fue sanado.

Ya ves para donde voy con estos pensamientos? Yo le he pedido muchas cosas a Dios en mi vida. Pero en las últimas semanas me ha esnseñado mucho acerca de lo que es esperarle. Y este versículo nos explica porqué Dios nos hace esperar tanto. Él está esperando hasta el día en que Él tenga más gloria al contestar nuestras oraciones.

Así que, esperemos nuestras respuestas con paciencia, sabiendo que cuando Él conteste, será mejor de lo que esperabamos y le glorificará a Él.