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Nunca

El sábado fui a un entierro. Era el papá de unos amigos y me puse a pensar… ?cómo podría yo enfrentar la pérdida de mi papá?

Aquí: la respuesta.

Nunca seré lo suficientemente grande como para perder a mi papá.

Nunca tan grande como para no necesitar sus consejos.

Nunca tan grande como para dejar de tomar su mano.

Nunca tan grande como para no necesitar sus palabras de cariño.

Nunca demasiado grande para ver su sonrisa todos los días.

Nunca demasiado grande para necesitar su sabiduría.

Nunca seré lo suficientemente grande como para perder a mi papá.

Una carta a mi héroe

Usted se ha visto como yo le veo?  Lo dudo.

Porque yo le veo a usted en sus momentos de triunfo – cuando se controla en un instante de desespero, cuando con paciencia explica un concepto por enésima vez, cuando toma lo poco que posee y se lo da a alguien más.

Yo le veo a usted,  no el momento de debilidad que lamenta por toda la vida, ni el hacer un gesto de impaciencia ante la espera, ni el dar sin querer.

Sé que usted ha vivido esos momentos. Pero esos no son los momentos que veo. Le veo a usted.

Yo le veo, y en usted, con todas sus fallas y sus debilidades, veo un sincero deseo de seguir en los pasos de Cristo. Y ese deseo es lo que me inspira a mí a seguirle a usted.

Lottie Moon

Sí… me tardé ne nuevo. Lo siento. 😦

Lottie Moon, nació en 1840 en Virginia, Estados Unidos. Misionera en China. Pertenecía a una familia adinerada de Virginia y recibió una buena educación. En 1861 se graduó con una Maestría en Artes, siendo una de las primeras mujeres del sur de Estados Unidos en obtenerla.

Su hermana Edmonia Moon viajó a China como misionera en 1872, y el año siguiente partió Lottie, a los 32 años.

En Tengchow comenzó una nueva vida, tratando de integrarse a esa cultura distinta, adoptando el idioma y las costumbres locales. Enseñó en una escuela para niñas. Pero las grandes necesidades físicas y espirituales que padecían los chinos, le hizo escribir cartas en las que detallaba la cruda realidad y pedirles ayuda para continuar su obra misionera.

En Virginia, se organizó la Unión Femenil Misionera, que era un grupo de dinámicas mujeres, que se fijó como meta recaudar fondos como ofrendas para ser enviados a los misioneros de China.

Pasaron varios años de sacrificios, servicio y amor, compartiendo su comida con las hambrientas hermanas chinas, lo que hizo que esta abnegada mujer bajara de peso y se enfermara. Habían pasado 39 años y un 24 de diciembre de 1912 Lottie Moon murió, habiendo consagrado su ejemplar vida al llamado misionero.

 

La Mujer Pequeña del Dios Grande

 

 

Gladys Aylward nació en 1904 en Londres. Era hija de un cartero y su primer trabajo fue como ayudante en la casa de una familia rica. A los 26 años viajó sola a China como misionera cristiana, al servicio de otra misionera inglesa, la Sra. Lawson. En 1936 Gladys se hizo ciudadana china y cuando los japoneses bombardearon la ciudad en 1938, decidió participar ayudando a su nuevo país. A medida que la guerra continuaba, esta valiente y desafiante mujer se encontró a menudo detrás de líneas japonesas pasando información al ejército de China. Ella y los casi 100 niños que había adoptado viajaron por la montaña durante muchos días y noches hasta llegar al Río Amarillo y con su fe y su coraje inquebrantables, pudieron llegar a salvo a Sian. A pesar del peligro y las dificultades, el rescate de todos esos niños había sido un éxito.

Esta valerosa y abnegada mujer que había sido rechazada en Londres para servir de misionera, estaba convencida que era Dios quien le había dado esa responsabilidad y a eso dedicó su vida, con amor, comprensión y su fe puesta en ÉL para guiarla.

Gladys comenzó la primera iglesia cristiana en Sian, llevó la palabra de Cristo hasta el Tibet y abrió un orfanato en Formosa (Taiwan), que funcionó mientras ella vivió.
Gladys Aylward murió en 1970.

 

Entonces, amigas, qué haremos nosotras para Dios?

 

http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2009/06/siglo-xx-gladys-aylward.html