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Inspiración

Hoy leí una pregunta que me vi obligada a responder,

“¿Qué te inspira?”

No tardé mucho en dar mi respuesta: Dios. Pensar en la inmensidad de Dios, su majestad, su gloria y su poder me inspira a escribir. Con sólo considerar el amor de Cristo, su sacrificio y, más que nada, cómo camina conmigo todos los días… Sí, Dios me inspira.

Pero la verdad es que hay muchas otras cosas que me han inspirado a escribir, sea un poema, un cuento o unos cuantos párrafos. Hay ciertas cosas que en cuanto las veo, mis dedos ansían poseer una pluma y un papel. En otras ocasiones veo mi objeto de inspiración miles de veces antes de recibirla. En ocasiones, sé que algo me debe inspirar pero me es difícil encontrar las palabras adecuadas.

Yo sé que esto no es lo que normalmente comparto, sin embargo, hoy quiero mostrarte la lista de mis inspiraciones. Quizás veas en mi lista situaciones tristes u objetos insignificantes. Algunas cosas te darán risa, otras te sorprenderán. Pero no es por eso que te digo lo que me inspira. Lo divulgo porque cada uno de nosotros tiene un talento, un arte. Dios nos dio ese “algo” para que lo usáramos para Su gloria. Quizás tu arte sea la fotografía, el dibujo, la música, o la cocina. Mi arte son las palabras. Y quizás lo que me inspiró a mí te inspire a ti.

–       La adoración un domingo en la mañana

–       Un día nublado

–       Una buena predicación del evangelio

–       Eleo

–       Una gota de lluvia que se desliza por la ventana

–       La vista desde un avión

–       Mis papás

–       Un versículo de la Biblia

–       El viento cantando con los árboles

–       La muerte de un conocido

–       Buenos amigos

–       La charla de un riachuelo con las piedritas de su fondo

–       Estar sola esperando al camión

Ahora, te toca compartir. ¿Qué te inspira a tí?

Aquel

Un versículo que me animó muchísimo este fin de semana fue este: “…Aquel que es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…”. Se encuentra en Efesios 3:20 y obviamente es parte de una oración mucho más larga que se refiere a otra cosa. Pero esta parte de lo que está diciendo el escritor fue lo que me llamó la atención.

Cuando le estás pidiendo algo a Dios es tan fácil desanimarte porque piensas que Dios no te está respondiendo. Pero debemos recordar esto: (no están en orden de importancia):

#1. Mi horario no es el horario de Dios.

#2. Dios puede ya estar obrando para que se cumpla mi deseo, pero sin poder verlo yo.

#3. Dios sí lo puede hacer.

#4. Dios quiere lo mejor para mí.

Así que, amigos, no se desanimen al pedirle a Dios por el deseo que él mismo te ha dado.

” Aquel… es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. “

Te alabaré

Este poema lo inspiró Job. 🙂

Si vivo muchos días

si muero yo mañana,

si vivo muy enfermo,

Dios, te alabaré.

 

Si tengo muchos hijos,

si no me caso nunca,

si mi familia muere,

Dios, te alabaré.

 

Si me das en abundancia,

si un día me hace falta,

si vivo siempre pobre,

Dios, te alabaré.

40 años

Esta mañana estaba leyendo Hechos 4 donde se encuentra la historia de Juan y Pedro cuando van al templo a orar, se encuentran con un cojo en la puerta “Hermosa” y le sanan en vez de darle dinero. El final de la historia me llamó la atención. “porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.”

Imagínate la primera vez que este hombre llegó cojo al templo. Quizás él y sus papás hayan pasado años pidiendo que Dios lo sanara. De seguro él lo pidió vez tras vez. Pero Dios nunca lo hizo. El hombre perdió la esperanza. Llegó al punto de ya no pedir ser sanado, sino sólo unas cuantas monedas. Y años después… Dios le sanó.

Porqué tuvo que esperar tantos años? Para nosotros la respuesta es obvia, pero seguramente él y su familia pasaron años preguntándose eso. El versículo 22 nos dice que todos se maravillaban, glorificaban a Dios especialmente por que él tenía más de 40 años cuando fue sanado.

Ya ves para donde voy con estos pensamientos? Yo le he pedido muchas cosas a Dios en mi vida. Pero en las últimas semanas me ha esnseñado mucho acerca de lo que es esperarle. Y este versículo nos explica porqué Dios nos hace esperar tanto. Él está esperando hasta el día en que Él tenga más gloria al contestar nuestras oraciones.

Así que, esperemos nuestras respuestas con paciencia, sabiendo que cuando Él conteste, será mejor de lo que esperabamos y le glorificará a Él.

Orando…

 

Soy yo,

de nuevo aquí;

aquí para orar,

porque vida sin ti, no es.

Porque soy débil, te necesito.

Oro por otros y por mí;

y te doy las gracias;

y te adoro.

Soy yo.